Claro que para ella el trámite no fue sencillo. Pese a que oficialmente su identidad era masculina, desde muy chica su aspecto era decididamente femenino. Y desde su adolescencia, recorrió hospitales de Argentina, Paraguay y Brasil sin obtener ni una sola respuesta alentadora a su deseo de reafirmar su sexo en el quirófano, por carecer de una autorización judicial.
Esa traba legal, la obligó a sufrir durante casi 50 años distintas formas de profunda discriminación. Su primer reclamo ante la Justicia ocurrió cuando tenía 16 años, y la respuesta positiva le llegó recién 31 años después, en 1994, cuando apeló ante la Cámara Civil y Comercial de San Nicolás un fallo de primera instancia que le había negado su pedido basándose en el hecho de que "el sexo cromosomático de Luffi es masculino".
Finalmente, a los 47 años, la Cámara de Apelaciones de San Nicolás la autorizó a rebautizarse y emprender una intervención quirúrgica para que le extirparan los testículos y le acondicionaran su vagina por medio de cirugía plástica.
Ese fallo se basó en las pericias psicológicas que determinaron que Luffi "pasó su vida psicológicamente como una mujer" y, según entendió el juez Juan Carlos Maggi, "tiene el derecho fundamental a la identidad que, en este caso, está vinculado con su identidad sexual".
La operación correspondiente, fue realizada en el Hospital Gutiérrez de nuestra ciudad, donde decenas de estudiantes de medicina se acercaron para presenciar a través de un circuito cerrado de televisión los pasos del procedimiento quirúrgico, sin precedentes en el país.
El equipo médico integrado por profesionales platenses realizó la compleja cirugía que se extendió a lo largo de siete horas y media con total éxito. Y más de siete horas después de haber ingresado al quirófano, Juana Luffi salió del mismo ya con el cuerpo de mujer con el que durante tantos años había soñado.
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